martes, 28 de julio de 2015

LIDERAZGO : CONSCIENTE Y EMPÁTICO



   Escribo este pequeño texto finalizadas las primeras elecciones primarias para Secretaría General del PSM.

   No ha sido fácil llegar hasta aquí. El año pasado hubo una convocatoria de primarias (para candidato a la CAM) que no fueron tales puesto que no hubo varios candidatos con avales suficientes y, por tanto, no pudieron celebrarse. Por fortuna, esta vez fue distinto.

   Aunque tampoco será fácil el camino que nos espera a todos a partir de ahora. Ningún cambio importante -este lo es- se lleva a cabo de la noche a la mañana, aunque se introduzca de una manera formal cuesta años que se desarrollen las cosas de forma real y natural. Ejemplos hay a miles: la igualdad de la mujer, siempre en el vaivén de adelantar o atrasar, es quizás el ejemplo más palmario.

   Se supone, al menos yo lo supongo, que en este caso será también así. El resultado nunca es del gusto de todos y los contrarios a las primarias siempre podrán decir que este no es un buen sistema, que no beneficia al partido, que no aumenta la democracia. Y, según obren los ayer candidatos, puede incrementarse esa sensación de perjuicio producido por las primarias.

   Bastaría para ello con que la ganadora laminara a las huestes del perdedor. O que el perdedor ejerciera de acosador de la vencedora. Bastaría con que ésta no estuviera a la altura de la tarea ingente que le espera, sería suficiente también con que incumpliese una sola de las promesas hechas en campaña.Todos echarían la culpa a las primarias!

   Habrá que tener mucho tino para separar el trigo de la paja, para darse cuenta de que los avances son siempre así, pasitos adelante y atrás. Como dicen los psicólogos, son necesarios 21 días para instaurar un hábito, yo diría que en estos menesteres son necesarios 21 meses...de los cuales no dispone quien ha resultado vencedora puesto que en unos meses habrá de someterse de nuevo a las urnas.

   Y aquí es donde entra en escena el liderazgo de la persona que dirige el PSM. Se necesita para la tarea venidera que ejerza un liderazgo consciente -esto no significa solo darse cuenta de que está dirigiendo dicha organización- sino que darse cuenta que para lograr los resultados extraordinarios que promete necesita dar un cambio rotundo a la organización, en el aspecto de personal y organizacional pues lo conocido hasta ahora no va a llevarle a lo prometido. Estos cambios exigen revisarlo todo: métodos, puestas en práctica, creencias sobre quienes somos y qué representamos para la gente. Lo cual no es más que conectarse con el entorno o, como tan machaconamente repite la consigna estar en la calle, eso sí no de forma física sino de pensamiento y trabajo consciente en el entorno y sociedad. Trabajo que exija cuestionar y crear. Resetear como decía su contrincante.

   Hay teóricos que sostienen que cuanto más consciente es una sociedad más es capaz de avanzar. Y si trasladáramos esto a un partido político ¿qué sería avanzar? Pues darle importancia -ser consciente- al cuidado del sistema en el que nos incardinamos, ya sea la familia, la empresa, la organización, el país. Percibir las reacciones que en el sistema tiene cualquier nuevo elemento, cualquier movimiento o variación, estar atento, prevenir.

   Justo lo contrario que exigimos a los políticos a los que solo se les piden unas cuantas habilidades de comunicación, presencia física y manejarse bien en los entornos de poder pero ninguna que les permita ver globalmente los impactos de sus medidas e, incluso, de sus comportamientos. Como si lograr sacar cabeza en un ambiente de luchas por el poder fuera suficiente para conseguir que la organización, bajo su dirección, se mantenga a flote en la dura y competitiva lucha política y electoral.

   Además, es necesario que este nuevo liderazgo sea resonante, es decir que sea empático, sea consciente de lo que sienten los miembros de la organización y encauce esos sentimientos de modo positivo. Tras los últimos meses, incluso años, la situación de la organización PSM no es, emocionalmente hablando, muy clara y equilibrada. Ha sufrido quebrantos varios, sus miembros se encuentran como mínimo desesperanzados cuando no muy enfadados. Son todos ellos sentimientos negativos que no ayudan a construir, a ser proactivo, tener visión positiva y generar ilusión.

   No ha habido una transición, una explicación de los motivos que generaron los hechos que nos han traído hasta aquí, y eso que fueron muchos y a lo largo del tiempo. Por tanto, no ha existido un período de cierre de heridas, de duelo. Cualquiera de los candidatos sabía que se iba a encontrar vivos todos estos sentimientos negativos, que jugarán un papel importante en el futuro inmediato.

   Por eso decía al principio que la mejoría de la situación va a depender mucho de como actúe la persona vencedora. Si bien para actuar de un modo que enfoque hacia el cambio y modernización de la organización se necesita ejercer un liderazgo con unas determinadas características: consciente y resonante. Consciente de lo que ocurre dentro del sistema o sistemas, empático con los sentimientos y emociones al tiempo que conductor hacía enfoques positivos.


   Es el momento de exigir a los dirigentes políticos mucho más que presencia, algo de fluidez verbal y sobrevivir a juegos de poder dentro del sistema PSM. Hay que exigir un enfoque de trabajo hacia el cambio organizacional, empatía con sus miembros y una Visión clara del futuro que vamos a construir entre todos.

miércoles, 8 de julio de 2015

RESTAÑAR HERIDAS


  Este es un artículo que me ha publicado el diario Nueva Tribuna -www.nuevatribuna.es- ayer día 7 de julio. Espero que os guste...!

La RAE define restañar como detener una hemorragia y también como volver a cubrir o borrar con estaño. Como se ve en ambos casos hace referencia a algo que estaba conformado de un modo y que algún acontecimiento vino a abrir estropear, o a envejecer.
Tras las últimas elecciones y los acontecimientos de ellas derivados se habla frecuentemente de cerrar heridas, recomponer el consenso, volver a estar en una posición de relevancia social. Me estoy refiriendo a los partidos políticos que no han alcanzado los resultados pretendidos y que necesitan recomponer su relación con la sociedad y con sus propios militantes además de con sus simpatizantes, si bien lo expuesto sirve para cualquier otra situación que implique controversia fuerte y división social.
Como es habitual el hecho de utilizar mucho un término o expresión no asegura que con su uso se difunda su exacto significado, más bien al contrario, suele quedar desvirtuado. Veamos: se entiende la necesidad de restañar las heridas pero..., ¿existe seguridad de que todos entiendan lo mismo cuando se habla de restañar?
Las heridas producidas por los resultados de una contienda electoral o política son emocionales, organizacionales e individuales. Estas heridas, con independencia del ámbito –individual o no- en el que se produzcan, van a implicar muchas emociones como desmotivación, desesperanza, angustia, enfado, resentimiento, deseo de venganza, falta de confianza, falta de relevancia, vivirse como inútil, etc. ¿es posible que las personas y las organizaciones se recuperen de tantas emociones negativas?
No es fácil que este panorama emocional se desvanezca. Para ello es preciso poder entender qué ha sucedido, cuál es la causa y cómo se ha llegado hasta allí. Si no se entiende qué pasó no podremos sustituir la emoción que produjo el hecho que nos afecta y generar otra diferente. Y ello necesita, en primer lugar, precisas explicaciones -no las obtenidas a través de personas, medios u organizaciones ajenas a los hechos- dadas por aquellos responsables que contribuyeron con sus decisiones a que los hechos se produjeran de un modo concreto. Esto y no otra cosa es la transparencia: explicar quién, cómo y porqué tomó una decisión que resultó importante para la vida de la persona u organización. En el caso de las organizaciones políticas resulta relevante conocer esto para no repetirlo de nuevo aunque es del todo inhabitual que ocurra.
Además de lo anterior resulta muy importante hacerse cargo de las emocionesexistentes en la organización y/o en las personas. Alguien con responsabilidad en lo ocurrido debe legitimar y normalizar todas las emociones. Es decir aceptar que una determinada actuación ha producido una determinada reacción emocional que, a su vez, ha llevado a la situación o acción actual. Esto legitima, da valor a esas emociones y las normaliza; a partir de este punto se genera una confianza, tranquilidad y fe en el futuro que coloca a personas y organización en el punto de partida para el cambio que se necesita.
También es preciso la asunción de responsabilidades, es decir, todas las acciones que tuvieron lugar eran responsabilidad de alguien en el ejercicio de las actividades encomendadas al puesto que desempeñaba en la organización. A ello se unirá las razones de la toma de decisiones y las consecuencias de estas.
Una vez más, no es habitual que un representante de una organización política asuma este papel de darse cuenta de lo que pasa en los otros, asuma su responsabilidad en el desarrollo de los hechos, en los resultados obtenidos y en las consecuencias para el futuro, reciba el feedback del resto de miembros de la organización. Más bien suele ocurrir que se saltan estos puntos para ir directamente al resultado que, invariablemente desde su óptica, es siempre ganador. Pase lo que pase siempre se gana!
En lugar de las posturas señaladas lo que suele ocurrir es que tras un batacazo o una pérdida importante se produzcan movimientos internos destinados a reorganizar la estructura, a generar ilusión en los de dentro y en los de fuera y, como colofón, obtener de nuevo la confianza en unas elecciones. Para ello se establece la premisa de que es imprescindible recomponer las relaciones, mediante un instrumento tan mencionado como ineficaz: desterrar los viejos odios y resentimientos generados con obstinación a lo largo del tiempo, de forma que a partir de un día concreto los antaño enemigos trabajan y confraternizan en la más bella de las armonías. No se quiere el pasado de las personas ni de la organización. Interesa el no pasado como la llave que permita entrar en el nuevo edén.
Ocurre entonces que, por mucha disposición que muestren todos, el estaño con el que se ha cubierto el objeto no es suficiente para dar un aspecto nuevo y perfecto, la vieja herida vuelve a supurar líquidos o sangre. De nuevo está abierta. Irrumpe como una fuerza que rompe toda la planificación y retrasa el logro de los objetivos. Hubiera sido mejor que de una forma transparente se hubiesen reconocido causas, hechos y consecuencias; también que los responsables de la anterior etapa que, no lo olvidemos, siguen dentro de estas organizaciones, se hicieran cargo del estado emocional del resto de miembros concediéndoles una respetabilidad que les permita cerrar las heridas y estar en disposición de recomenzar.
Ahora que estamos en épocas en las que se solicitan y celebran reuniones extraordinarias para recomponer y enfocar la actividad de organizaciones políticas quizás resultaría útil que, antes que trabajar a fondo cualquier otro aspecto, se le diese una oportunidad a restañar las heridas que perviven y siguen produciendo desajustes.
Claro que para ello haría falta valentía...!

lunes, 25 de mayo de 2015

QUEDA MUCHO


   Tras el trepidante día de ayer, 24 de mayo de 2015, toca revisar resultados, evaluar el éxito de las decisiones adoptadas, asumir responsabilidades de forma transparente y mirar hacia el futuro.

   Todas estas tareas son muy importantes pero suele ocurrir que se hace una de ellas –la primera- y si la cosa, numéricamente hablando, ha quedado aseada ya no se continúa. Aunque esto último, continuar con las otras tres tareas, es lo que llevará al futuro de la organización y al éxito que allí pueda esperarla.

   Cada partido tiene unos hábitos –una cultura se dice- y hacen una dos o tres de las tareas. Creo que ninguno hace las cuatro…

   Observando al PSOE en el día de hoy resulta que en la primera tarea analizan los resultados, cuentan con gran aparato donde han ganado, quedado como segunda fuerza e, incluso, se atreven a presentarse como ganadores y llave imprescindible para gobiernos de la izquierda. Arrojan el amplísimo número de votos obtenido sin compararlo con el obtenido cuatro años atrás aun sabiendo que las circunstancias especiales podrían hacerlo equivalente. Es decir: no cuentan toda la verdad, no están siendo transparentes.

   Sin entrar a discutir esto, que me temo es verdad o no según con el cristal con el que se mire, suponiendo que es verdad…resulta aun así impactante. ¿Por qué digo esto? Pues porque demostraría que no se ha entendido nada. Que se sigue sin entender. Lo importante hoy no es si se han tenido 600 mil votos más o menos lo importante es si se puede gobernar bajo principios de izquierda. Es decir, es importante la ideología no la numerología.

   Esta actitud podría ser válida hasta el día de ayer. En los tiempos de la vieja política. Pero los tiempos están cambiando –han cambiado desde hace un año de forma irremisible- y no es aceptable hacer un análisis meramente aritmético. Aunque este te señale como vencedor. Porque lo que se necesita es distinto: es diálogo, cooperación, gestión compartida, soluciones eficaces y próximas, asumiendo de forma rotunda las aspiraciones de los ciudadanos, es decir se necesita a los otros, a los semejantes, a las izquierdas. Y se necesitan para construir la sociedad a la que toda la izquierda aspira: justa, igual, no discriminatoria orientada hacia el bien común y no al interés del capital.
   Y este objetivo, una sociedad justa e igual, exige el acuerdo de todos. Para ello se necesita acordar y dialogar. Acciones que no son iguales. Primero se dialoga luego se acuerda sobre la base de lo dialogado. Pero ¿qué es dialogar?¿ escuchar lo que tienen que decir los otros? No solamente. Dialogar es estar dispuesto a aceptar que los otros modifiquen con sus argumentos parte de tu forma de pensar o de actuar. Justo lo que no se suele hacer en política donde demasiadas veces se juega a ganar quedando por encima. Me temo que la situación manifestada por el resultado en las urnas no permite acuerdos de quedar por encima sino de dialogar –impregnarse del pensamiento del otro- y sobre esa base acordar y construir el futuro común.

   La segunda tarea implica evaluar el éxito de decisiones tales como la composición de las listas electorales, la forma en que se elaboraron, las cualidades y méritos que poseen los candidatos. Lo que no es más que poner el foco en si se ha actuado en clave electoral o en clave de ganar un futuro congreso regional, nacional o unas primarias. Un ejemplo muy significativo de lo que digo es la confección de la lista al ayuntamiento de Parla en la que no hubo plaza para la exalcaldesa Beatriz Arceredillo que ahora ha quedado como segunda fuerza en esa ciudad encabezando una lista de entidades ciudadanas  que podría, incluso, llegar a gobernar. ¿Se necesita más prueba de que la ciudadanía la quería a ella antes y la sigue prefiriendo ahora? Se pueden poner otros casos también notorios pero creo que no es preciso que me extienda más…..

   Obtener un rotundo fracaso, como ocurre con la Comisión Gestora en el caso de la lista al ayuntamiento de Parla, ha de llevar, tras la constatación del mismo, a la asunción de responsabilidades por parte de la citada gestora tal como se menciona en la siguiente tarea. Y no solo por el fracaso sino por lo que este fracaso implica para el futuro de la organización socialista al poner en manos de otro partido uno de los mejores cuadros de los que en este momento se disponía.

   La tercera tarea, asumir responsabilidades con transparencia, es algo que está por hacer, a mi juicio, en todos los partidos. Si alguna vez se asume alguna responsabilidad no se dice cuál es la causa, se escudan en cuestiones personales y familiares como si asumir responsabilidades no fuese un asunto que afecta a la persona que las asume y a su familia. Al contrario de lo que suele creerse la transparencia -palabra tan gastada en tan poco tiempo- exige conocer la razón de las cosas de forma que el ciudadano sepa de un asunto aquello que es relevante para él y no el sueldo de tal o cual persona, que es mucho menos relevante de lo que la morbosidad nos indica. Y pocas cosas pueden ser tan relevantes como el hecho de que alguien en la vida política asume una responsabilidad por un motivo concreto que se explica en el momento de la asunción.

   Asumir responsabilidades no es solo cosa del momento en que se abandona algo –una dimisión, por ejemplo- sino algo que ha de hacerse de continuo. Por ejemplo ahora, en el día de hoy en el que los pactos llaman a la puerta de las fuerzas de izquierda, se tomarán decisiones transcendentes para la vida de la gente y de las organizaciones pero que, a la vez, serán estratégicas porque determinarán el futuro de estas mucho más de lo que a sus líderes les gustaría.

   Así resulta que pactar entre las distintas fuerzas de izquierda o  empeñarse cada una de las mismas en sostenella y no enmendalla tendrá consecuencias para nosotros pero también para las organizaciones. Y siendo una decisión estratégica las tendrá también en el futuro. Es preciso, por tanto, sopesar de forma prudente y delicada la situación y planificar a corto y largo plazo. Y después asumir la decisión, con explicaciones públicas, enumerando ventajas e inconvenientes y los pormenores de la adopción de la misma. O sea: de forma transparente.

   Cualquier otra cosa distinta de esto no será comprendida ni por la ciudadanía ni por la militancia y llevará a la pérdida de votos de aquella organización que haya procedido de forma distinta. Otro ejemplo: alguien puede imaginar que si se impide –por quien sea en la izquierda- el gobierno de ciudades emblemáticas como Barcelona o Madrid, Comunidades Autónomas como Castilla la Mancha o Madrid, dicho comportamiento va a quedar sin castigo en la próxima cita electoral? No creo que alguien se lo imagine…..

      La cuarta tarea, mirar hacia el futuro, se me antoja difícil si antes no se han cumplimentado las anteriores pues ¿hacia qué futuro se puede mirar si se siguen manteniendo las mañas de la vieja política ahora que la situación y el entorno demandan lo contrario? Solo hacia un futuro inalcanzable e irrealizable. Un futuro en que con modos de hace 30 años se alcancen logros propios de los próximos 30. Como se sabe este efecto atrás-adelante adelante-atrás no ocurre más que al bailar la yenka…

   Titulaba este post Queda mucho  porque las tareas mencionadas se llevan a cabo de modo incompleto. Pero no solo por eso. Lo hacía porque no me parece que, de nuevo mirando al PSOE, el resultado sea una victoria aun cuando pueda permitir gobernar en muchos lugares. Si unimos al hecho de que la cultura de la organización no es realizar todas las tareas citadas,  la presión de la ciudadanía por cambiar el panorama político y las disfunciones existentes en algunas listas electorales es evidente que falta mucho para una situación triunfante.

   Lanzo un llamamiento a ir ¡A por lo que falta!

  y que yo, personalmente, traduzco en este pequeño decálogo:

   1-    Listas abiertas
2 2-     Limitación de mandatos
3 3-    Elección de integrantes de listas electorales de forma abierta y participativa
4 4-    Transparencia también es el Reconocimiento de hechos ante la ciudadanía y la Asunción de responsabilidades.
5 5-    Gestionar los partidos con criterios científicos y de management
6 6-    Modificación del sistema de voto de los españoles residentes en el exterior
7 7-    Modificación de la Ley electoral
8 8-    Primarias abiertas para candidaturas a todas las CCAA y Ayuntamientos
9 9-    Un solo cargo –sea del nivel que sea- por militante
110-                      Incompatibilidad del ejercicio representativo en Parlamentos y Ayuntamientos con el ejercicio de cualquier otra actividad remunerada.

lunes, 4 de mayo de 2015

¿MESA REDONDA?

 

   Una mesa es un mueble donde apoyar o hacer cosas y entorno al cual nos colocamos, solos o acompañados. Es decir, es un espacio abierto a la acción y al compartir.  Una mesa es también una forma de organizar el diseño, participación, realización y difusión de una acción o medida. Son muchos los ejemplos: la mesa por la educación, la mesa por la sanidad.  Las hay de muchos tipos: redondas, ovaladas, alargadas ; estas últimas más protocolarias y aquella más participativa.

  Pero la mesa no tiene solo interpretaciones tan lógicas y limpias sino que tiene algunas muy chusqueras. Véase como ejemplo la Mesa Camilla con-en-alrededor de la cual algún partido político elegía a quienes iban a formar parte de sus listas.

   Precisamente, acaba de realizarse el proceso de formación de las listas electorales para las elecciones municipales y autonómicas. Durante el mismo ha habido de todo. Quien lo ha realizado mediante de forma tradicional mediante una mesa –ahora llamada Comisión de listas o Comisión de idoneidad- y quien lo ha realizado mediante primarias abiertas a las que podía presentarse todas las personas que lo desearan.

   En el caso de las Mesas-Comisiones las personas seleccionadas se les supone la conformidad y voluntad de representar a los ciudadanos mediante un partido político de una determinada ideología pues no es conocida, de forma directa, su voluntad de presentarse ni su compromiso con las siglas ni su adherencia a las propuestas del partido por el que se presente.

   En el caso de la forma de elegir miembros mediante primarias, por el contrario, se hace manifestación expresa de la voluntad de participar en el proceso y de llevar a cabo las labores correspondientes, en caso de ser elegido, con compromiso e implicación.

   Además, esta última forma, tiene dos ventajas democráticas que no son precisamente insignificantes. Una es que permite la participación de la ciudadanía mediante el voto y la intervención en distintas fases del proceso. Otra que fomenta la vinculación del candidato al grupo de electores y de estos con el primero, es decir, permite que se conozcan entre ellos, proporcionando finalmente adherencia a las propuestas y a las siglas.

   ¿Cómo es ese conocerse entre candidatos y votantes? Todos los candidatos tienen la oportunidad de explicar quiénes son –currículum, capacidades, aspiraciones, compromisos- motivos por los que presentan su candidatura y, especialmente, para qué se presentan. Es decir: qué creen que pueden hacer y aportar por mejorar la sociedad a la que servirán a través de unas siglas.

   Ahora volvamos al método de elección  de la Mesa-Comisión ¿algún candidato ha dicho que quiere presentarse? ¿a quién? Esa persona a quien se lo dijo ¿tiene el poder de insinuar que sería conveniente contar con esta o el otro? Y sobre todo ¿en qué consiste ese poder? ¿qué capacidades y  conocimientos se exigen para ser miembro de esta mesa? ¿O más bien el futuro candidato espera a que suene una llamada de alguien para decirle que va a ser propuesto?

   Parece claro que, como método de elección, el segundo de ellos a través de primarias cuenta con mayor legitimidad democrática no solo por la mayor participación de los ciudadanos sino por la transparencia del propio método que permite conocer de antemano cómo se desarrollará todo el proceso. La transparencia, una palabra hoy tan de moda, pero que en nuestro país se está lejos de cumplir, especialmente en el ámbito político y ello a pesar de las loas que ciertas organizaciones se dedican al proclamarse como adalides de la transparencia. Y es que no se ha entendido nada. La transparencia exige que los pasos de todo proceso sean conocidos, de forma puntual, con detalle, saber quiénes son responsables y qué méritos atesoran para ser considerados como tales y haberles otorgado el ejercicio de una determinada función.

    En la Mesa Camilla o Mesa Comisión nunca sabes quién va a estar -aunque las comisiones estén regladas y se sepa quienes forman parte de ellas suele haber un grupo de no más de 4 personas que elaboran la lista que llegará en forma de propuesta a la Comisión y que se aprobará sin apenas modificaciones-, qué méritos posee una persona para estar ahí, qué conocimientos le avalan para decidir porqué este si o aquella no. No se sabe tampoco si hay una evaluación posterior de los resultados no solo bajo la perspectiva del desempeño en campaña sino también del desempeño de la función como representante electo.

   Y, con ser lo anterior importante, no es menos el hecho de que con la Mesa-Comisión tampoco se conocen los requisitos o exigencias que esta tiene respecto a las características que ha de reunir un candidato o candidata. Por el contrario, el método de las primarias si bien no hay (hasta el momento) unos requisitos específicos establecidos de antemano se permite a todo el mundo mostrar sus capacidades y los electores eligen, según su conciencia, aquellos que crean que desempeñarán mejor su función. Es obvio que en el método de la Mesa-Comisión no se saben de antemano los requisitos exigibles ni hay la más mínima seguridad de que  los señalados para integrar la lista sean aquellos más capaces de desempeñar las funciones en el futuro.

   Convendría pues fijar unas reglas mínimas a aplicar en posteriores procesos electorales. Reglas para todos los partidos políticos, agrupaciones electorales, etc y en todo tipo de procesos (generales, autonómicos, municipales), reglas referidas a lo general y lo concreto. En lo general con indicaciones de lo que puede esperar un candidato y en lo concreto indicaciones de las características que este ha de reunir para participar en el proceso.  Serían:

   De carácter general la limitación de mandatos con un máximo de dos, revocación de mandatos en caso de no cumplir con el cometido asignado y listas abiertas.

   De carácter específico:  elección mediante primarias abiertas, establecimiento de un mínimo básico indicativo en cuanto a capacidades y/o experiencia a reunir, medios que el partido o agrupación pondrá a disposición de los precandidatos, contacto directo con los ciudadanos mediante su presencia en las RRSS.

   Probablemente puedan mencionarse más, incluso algunos de estos serán un poco más difíciles de poner en marcha al exigir modificaciones legales, pero estamos en un punto de no retorno donde ya no resulta admisible actuar por inercia, hacer lo de siempre, mirar para otro lado mientras otros innovan. La ciudadanía demanda participar y exige transparencia. No cambiar, no ver el valor añadido que proporciona la transparencia, solo puede llevar a la desaparición de las viejas formaciones políticas mientras otras nuevas llegan al poder.

  

martes, 17 de febrero de 2015

TABLERO

   Vaya día el 11 de febrero de 2015! No recuerdo un día tan desconcertante y confuso. Donde emociones opuestas se encontraban presentes al mismo tiempo. Alegría por el golpe de mano que descabalgaba a la dirección del psm y temor por sus consecuencias y por las causas inmediatas que provocaron la decisión e indicaron cual era el momento oportuno.

   ¡Vuelve el tablero!. El de ajedrez, digo; no el de otro juego más intuitivo o más simple. No. El tablero que vuelve es el de los estrategas que trazan jugadas a largo plazo, capaces de descabalgar a figuras todopoderosas y fijar un nuevo campo de juego. Lo del partido socialista de Madrid es, salvando todas las distancias, algo parecido. No  parece un simple órdago sino una jugada con toda la enjundia dirigida a cambiar el tablero político en la región y aún más lejos. El tiempo dirá si así ha sido, como siempre. En todo caso a mí me gustaría que se tratara de esa gran jugada de ajedrez que tanto necesita el  socialismo madrileño.

   Analizando lo ocurrido lo primero que alguien se pregunta es  ¿Qué pasa en Madrid?
No hay una sola respuesta sino muchas, entre ellas :

 La organización vive en una pura contradicción, sus dirigentes hacen tan solo lo que conviene a su estatus político y personal (ambos muy imbricados), lo que es conocido como mantenerse en el puesto lo cual lleva al PSM a la irrelevancia .

  Esa irrelevancia propicia la desaparición del partido –tanto de la agenda política como en la pérdida de militantes- mientras nuevos partidos de todos los espectros pugnan por llevarse el cacho de espacio cedido por el socialismo.

   Se prometen cosas que gustan a bases y votantes –un tipo de populismo- y luego hacen justo las contrarias, véase primarias abiertas vs primarias cerradas y desvirtuadas de octubre pasado.

   Se ha hecho de la organización un instrumento desde el que otorgar favores en lugar de un referente ideológico y lugar desde el que hacerse cargo de las cuitas de los ciudadanos.

   Se hurta la posibilidad de una mayor participación política de militantes y ciudadanos pues sin crítica no hay pensamiento ni debate, por tanto no hay participación sino clonación.

   Se lamina a críticos y díscolos. En esto los ejemplos son innumerables desde hace años.

   Se utilizan procedimientos orgánicos para someter agrupaciones críticas con la gestión de la ejecutiva. Pero si estos procedimientos, hasta ahora tan válidos, se les aplican a la citada ejecutiva –como ahora ocurre- entonces carecen de legitimidad, son ilegales, etc, etc.

   Se confunden las responsabilidades políticas con las judiciales, obviando que alguien puede ser perfectamente inocente -incluso no ser nunca imputado- pero en situaciones como la actual su  presencia como candidato resulta contraproducente para lograr el objetivo pretendido.

   Y el colofón es la presencia continua en los medios de comunicación debido a investigaciones policiales y judiciales lo que genera un descrédito de tamaño monumental al coincidir con época electoral. Este descrédito lleva aparejada la falta de confianza en la opción política socialista y la desafección del votante y simpatizante.

   Es aquí donde a mi juicio cabe enmarcar la decisión de la Comisión Ejecutiva Federal: en las responsabilidades políticas y en el descrédito para el partido socialista. En Madrid, nadie con criterio se siente motivado para votar al PSM de Gómez. No genera Confianza, pues los tres elementos de esta virtud no forman parte –en este momento- del haber de Gómez. Esto quiere decir que no puede aportar garantías de ser sincero, ni competente ni tiene credibilidad, ya que el votante se pregunta ¿y si luego resulta imputado? ¿Resultaría que no había dicho verdad?, ¿Qué no gestionó como es debido?. Todas estas dudas machacan la mente del ciudadano mientras duren las investigaciones relativas a sus tiempos de alcalde y la prensa publique noticias de las mismas.

   Más la falta de estas tres cosas no es atribuible a Ferraz ni a Sánchez ni a nadie más que a Gómez y su ejecutiva. Nadie le impuso –y menos Sánchez- las decisiones que han contribuido a generar su escaso atractivo electoral y su descrédito entre votantes y militantes. Un ejemplo es el de gastar un dineral en un cartel con la leyenda Invictus que, cuando menos,  indicaba que era imprudente, arrogante y derrochador, tres cosas que el público no perdona. Nadie decidió por él –a modo de tic-tac, tic-tac-  el eslogan cada día un paso menos hasta la Puerta del Sol. Tampoco nadie le indicó hacerse valedor de las primarias abiertas a la ciudadanía con tal de ser visto como opositor interno a Rubalcaba para luego decir que donde dije abiertas digo cerradas…tan cerradas que los otros candidatos ni posibilidad tuvieron de entrar en liza. Ni hubo nadie que le impusiera esa manera tan suya de evitar la más mínima crítica asegurándose de eliminar a todo el que la pronuncie. Y cosa suya es el no realizar jamás análisis de lo que ha ido mal –y oportunidades ha tenido de sobra- como si el PSM fuera una organización al margen de todas las demás, tan al margen que lo que la ciencia social indica para todas no resulta aplicable a esta. Del mismo modo que la presencia en los medios debido a las investigaciones no es imputable más que a decisiones tomadas en el gobierno municipal mientras él era alcalde aunque no estuviese presente en la firma de los acuerdos.

   Siendo todo esto remarcable no es de menor importancia otra característica definitoria de su personalidad y su forma de hacer. El victimismo o, en otras palabras, ir de víctima. Siempre huye hacia adelante, la culpa es del resto de actores, de todos, cuantos más mejor. Él, sus decisiones, sus equipos, nunca han tenido culpa de nada, sean unos malos resultados, sea constituir gestoras en agrupaciones, sea llevar a la organización a la máxima irrelevancia (siendo el máximo responsable de lograr justo lo contrario), sea impedir la discrepancia, etc…siempre la culpa es de otros.

   Ahora tiene de nuevo una ocasión perfecta, y no ha perdido tiempo de usarla, de definirse como víctima. Un papel que es fácil explotar bien en los medios, incluso ante la ciudadanía. Pero en esta momento hay un elemento diferenciador que no ha tenido en cuenta: el victimismo te puede ayudar a llegar pero nunca te ayuda a mantenerte.


   Por tanto, lo que hasta ahora ha jugado a su favor para llegar a la máxima responsabilidad en la organización ya no le ha ayudado a mantenerse. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿SÍNTOMA O ENFERMEDAD EN EL PSM?


    
Donde  el deseo viaja en ascensores
Un agujero queda para mí
Que me dejo la vida en sus rincones
Pongamos que hablo de Madrid

Cuando la muerte venga a visitarme
Que me lleven al sur donde nací
Aquí no queda sitio para nadie
Pongamos que hablo de Madrid

   Estos dos versos de la canción compuesta por Joaquín Sabina, titulada Pongamos que hablo de Madrid, bien pueden servir para contextualizar los últimos acontecimientos políticos ocurridos en el PSM y su impacto en los votantes, simpatizantes y ciudadanía.

   Comencé a escribir este pequeño texto hace un tiempo, recién finalizado el proceso de elección del candidato a las elecciones autonómicas de la CAM. Lo dejé, incapaz de escribir palabras que no fueran amargas. Hoy, muchos días después, la frustración y amargura continúan. Los acontecimientos se han ido precipitando ¡ y de qué manera! haciendo que una sensación de desvalimiento se haya instalado definitivamente. Y temo no ser la única!

   La celebración de las primarias cerradas, ha demostrado ser el síntoma de algo mucho más profundo existente en la organización. Una serie de despropósitos a los que hay que poner coto, cerrar y actuar para que se reproduzcan en el futuro. Además, se ha revelado como un buen catalizador de estados de ánimo de simpatizantes y ciudadanos. Que también se sienten desvalidos.

   Una vez instalado el catalizador la ristra de acontecimientos adversos ha continuado. El asunto de las tarjetas black de Caja Madrid donde tantos miembros del PSM y sindicatos estaban implicados. Algunos de ellos se permitían -en las reuniones del Comité Regional del PSM- aleccionar sobre cómo y cuánto ser socialista. A uno de ellos le recuerdo repitiendo desde el estrado que el partido para él era lo primero, que como militantes nos debíamos a lo que dijera el partido, que no podía llevarse la contraria ni criticarse lo que de él emanase. Todo un juego win-win con el que este sujeto mataba dos pájaros de un tiro: el partido le proporcionaba la regalía de Caja Madrid con sus tarjetas black y exigiendo tal actitud a sus compañeros, evitaba que se hurgase en lo que, realmente, ocurría.

   Lo de Caja Madrid viene de lejos. Ya en tiempos de Rubalcaba se pidió por parte de muchos militantes la apertura de una comisión de investigación en el Congreso sobre el asunto de las preferentes sin que se lograse acuerdo entre las fuerzas políticas. Uno de los problemas, y no menor, era que en Caja Madrid pasaba lo que pasaba y se sabía, pero no convenía que se descubriese. Porque el partido tenía a sus representantes allí, gentes muy afines a quienes detentaban del poder. Silencio total. Por eso ahora indigna tanto que los representantes del partido al que nos debemos y al que no conviene criticar gastasen dinero de los impositores, a manos llenas y sin ningún tipo de control mientras los ciudadanos pasan hambre y estrecheces.

   El asunto de la corrupción política con la detención de alcaldes y funcionarios que también ha salpicado al partido -a través del alcalde de Parla- ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de la militancia. Por muchas razones. Por tratarse, según la policía, de una red dedicada a robar dinero de los propios ayuntamientos de forma directa (sin mordida), porque ocurre en una ciudad en la que muchos de los servicios han sido externalizados (eufemismo que encubre la privatización) con un alcalde socialista, porque hace años que el Tribunal de Cuentas no aprueba la cuenta de ese ayuntamiento (mala señal), porque en ella ejerció como alcalde el actual líder del partido en Madrid, porque fue él quien designó como sucesor al alcalde ahora imputado, porque siempre trató de asegurarse que nadie supiese lo suficiente como para poder cuestionar lo realizado, porque se apartó y acosó a una concejal que se atrevió a votar en contra del despido de trabajadores (en cumplimiento de la ley vigente) que luego fueron repuestos en sus puestos por sentencia de los tribunales de Justicia, etc, etc.

   Llegamos así a los acontecimientos del viernes pasado día 14 cuando se intentaron todas las artimañas y se presionó en todas las formas posibles a la concejala mencionada –Beatriz Arceredillo, hoy Alcaldesa de Parla- para que renunciase a su derecho a presentarse bajo amenaza de expulsión del PSOE. No se hablaba de los cargos contra ella, ni de qué artículos de la norma había infringido, ni del preceptivo expediente, ni de su derecho de defensa, etc. Ni, como seguro que estareis pensando, le fue comunicada semejante barbaridad en tiempo y forma legal. Claro, solo se pretendía quebrar su ánimo. Que se derrumbase. Tal cual señalan los manuales de Mobbing.

   Y, a pesar de tanta indignidad y oprobio, aquí nadie se ha movido. La práctica totalidad de la militancia y cargos continúan con la defensa numantina del  líder sin darse cuenta - ¿o sí?- de que los tiempos exigen transparencia, decencia y ejercicio de la responsabilidad. Aunque lo peor es que parecen no darse cuenta del daño que están haciendo con tales actitudes a la institución PSM, al PSOE y, sobretodo, a la ciudadanía. O ¿no es cierto que todos ellos repiten como un mantra que la ciudadanía necesita al PSOE? ¿Como explicar entonces el porqué hacen justo aquello que los aparta de ella?

   Y eso es lo que se echa en falta. No se ve que el partido sea lo primero –como decía aquel de la tarjeta Black- no parece que se entienda hasta que punto estos hechos son perjudiciales para nuestros objetivos, para el éxito electoral, para gobernar. El ejercicio de la responsabilidad, con la que amedrentan al militante, rara vez existe en los líderes de cualquier nivel. Con honrosas excepciones como han sido las de Josep Borrell y Constantino Méndez.

   No puedo predecir el futuro y no sé si habrá más imputados, en el caso Púnica o en otros, pero entiendo que, en el PSM han de exigirse responsabilidades. La organización, sus militantes, la gente que nos sigue, los ciudadanos que nos observan necesitan ver que se han cometido errores y se asumen las consecuencias por ellos. Como en cualquier otra empresa.

   Decir que ha habido un exceso de arrogancia -con ser verdad- es no decir nada!

   Conviene no olvidar que esta arrogancia –o el exceso de ella- lleva existiendo muchos años y nos ha traído hasta aquí. Es el polvo que ha precipitado este lodo.

   Como bien dijo hace años un excelente ex-militante "El PSM no tiene suelo electoral en Madrid". Y fue expulsado por ello. Por tener Visión y ejercer un derecho fundamental, el de expresión

viernes, 10 de octubre de 2014

SAINETE



Dudaba antes de comenzar a escribir sobre cómo podría calificarse la actuación de las autoridades políticas y administrativas en el asunto Ébola. Pensé en un primer momento que estábamos ante un sainete aunque no acababa de decidirme ya que le falta su nota de humor –más bien tiene un carácter trágico- que suelen tener estas pequeñas piezas dramáticas. Vino en mi auxilio el Diccionario de la RAE que muestra, entre las acepciones del vocablo, la americana de Argentina, Cuba y Uruguay, países en los que un sainete es un acontecimiento o situación grotesca o ridícula y a veces tragicómica.

En este acontecimiento se dan las características que en nuestra cultura se atribuyen al sainete. Entre ellas está añadir peripecias y acciones varias que, sumadas a la línea argumental inicial, no llegan a variar el final de la misma a pesar que, por el camino puedan provocar, chocar, a veces divertir, sino que resultan ser más de lo mismo..

Eso es, precisamente, lo que ocurre en este caso desde que el lunes saltó a la palestra y fue conocido por la ciudadanía a través de los medios de comunicación tras una rueda de prensa de la ministra responsable. Aunque es preciso advertir que el sainete comenzó antes, incluso, mucho antes de ese momento.

Comenzó el día en que alguien, E.Aguirre, desmontó el Hospital Carlos III, el único de referencia en nuestro país para enfermedades infecciosas y tropicales. Era de referencia pero no era del máximo nivel (Nivel IV) sino solamente de nivel III. Desde entonces nadie ha reflexionado sobre la irresponsabilidad que supone que un país como España, que es la puerta de entrada de África hacia Europa –hay otras puertas pero ninguna tan directa-, no cuente con un centro especializado en este tipo de problemas sanitarios para atender las crisis sanitarias como la actual y hacer investigación. O eso parece, al menos.

Continuó los días –muchos- en que nadie del mundo político, representantes electos en el Parlamento y en la Asamblea de la CAM, cada uno en función de su ámbito de competencias, reclamó la perentoria necesidad de que nuestro país contase con un centro de referencia de máximo nivel –nivel IV- para tratar este tipo de enfermedades.

Siguió el día en que la máxima autoridad sanitaria de este país –la Ministra Ana Mato- decidió traer a los religiosos infectados por la enfermedad a sabiendas de que no existía un centro de referencia con los medios imprescindibles –personal debidamente preparado y medios técnicos de máximo nivel y protección- preparados para tratarlos.

Prosiguió con la falta de formación especializada al personal sanitario que iba a atender a los religiosos. En Alemania, incluso en Cuba, se les prepara de forma exhaustiva, durante un tiempo amplio (5 días según algunas informaciones), además de proporcionarles los mejores EPI (Equipos de protección individual).Ahora estamos viendo como en prensa se refleja el hecho de que los trajes de nuestros sanitarios eran de nivel 2 siendo el nivel 4 el necesario para protegerse contra el Ébola.

Se extendió el sainete con peripecias como la actuación de la Fiscalía, a la que habían acudido los trabajadores de La Paz quejándose de la falta de medios técnicos y preparación para atender esta enfermedad, y el juez no atendieron sus quejas, investigando sobre su contenido y la obligación legal de los responsables sanitarios sobre todos los aspectos del problema planteado. Como consecuencia directa de este mirar para otro lado la ciudadanía quedó desprotegida a pesar de que la Fiscalía es el órgano especializado encargado de velar por el cumplimiento de las leyes vigentes. No me cabe la menor duda que una actuación más decidida por parte de estas instituciones hubiera evitado alguno de los problemas que hoy tenemos.

Se extendió la peripecia cuando las autoridades sanitarias interpretaron de forma laxa el protocolo de la OMS que manifiesta que sus indicaciones no impiden otras que puedan tomar los gobiernos, o lo que es lo mismo, les está atribuyendo carácter de mínimos y autorizando a los gobiernos para establecer más. Cosa que ni el gobierno ni la CAM hicieron. Esto se ve claramente en las manifestaciones que señalan que como la enfermera no tenía el grado de fiebre establecido en el protocolo OMS -38,5 grados- no pensaron en el Ébola. Se saltaron las más mínimas reglas de la prudencia pues si había posibilidad de contagio de Ébola cualquier gradación de la fiebre debería de haber alertado.

Siguió aumentando el día en que, tanto el Servicio de Protección de Riesgos Laborales de la empresa a la que pertenece la trabajadora, como los delegados de salud que la representaban, actuaron alegremente no dando importancia a las quejas de la trabajadora que les llamó indicando que tenía algo de fiebre y, en lugar de aconsejar su ingreso inmediato, la remitieron a su ambulatorio y, más tarde, a su hospital de referencia. Es decir, actuaron saltándose la legislación de riesgos laborales que indica que si bien no pueden evitarse totalmente los riesgos el objetivo es tratarlos para minorarlos lo máximo posible. En este caso las actuaciones que conocemos demuestran que no hicieron sino aumentarlos.

Y continuó –continúa- con la deleznable actuación del Consejero de Sanidad de la CAM y de diversos responsables de la misma que han tenido actuaciones indignas de los servidores públicos y de los responsables políticos cuyo sueldo sale de los presupuestos públicos y, por tanto, de los impuestos pagados por todos. Entre éstas destaca que, tanto el médico como la paciente contagiada, se enteraron por la prensa de que el segundo test había dado positivo. Le siguen hechos como que los equipos de protección adecuados comenzaron a distribuirse cuando ya llevábamos 4 días con el problema, de que no se ha dado de baja a los sanitarios del hospital al que acudió la paciente, no se ha tranquilizado a la ciudadanía con información seria, rigurosa y continuada, que no se sabe quien hay al mando, que aquellos que toman la palabra y parece que están al mando no dicen más que lugares comunes, expresados con inaudita tosquedad e injusticia, etc, etc.

Y, mientras todo esto continúa y me temo que permanecerá un tiempo, aquí solo hay una heroína y un héroe –por ahora- que son la enfermera Teresa Romero y el Dr. Parra. La primera por arriesgar su vida por ayudar al prójimo sabiendo que contaba con mínima ayuda por parte de su empresa. El segundo por arriesgar su vida al atenderla y ser el único que se hizo cargo de la situación y comprendió su relevancia, también por preocuparse de cuidar a sus compañeros de trabajo evitando en lo posible su aproximación a la paciente y demandando de forma rotunda equipos de protección de máximo nivel.

Por hacer esas cosas ella, la paciente, además de luchar por su vida, está siendo denostada con una auténtica campaña difamatoria que tiene el hedor de tiempos que creíamos olvidados, donde la víctima es siempre la culpable. Él, el médico del servicio de urgencias, ha tenido que ingresar a petición propia, tras viajar en transporte público, en el Hospital Carlos III como medida preventiva porque a nadie –repito: a ninguna de nuestras autoridades- se le ha ocurrido que este médico tras 16 horas de atender a su paciente, sin equipo de protección adecuado, y me temo que también sin formación adecuada, pudiera no solo haberse contagiado sino poner en peligro de contagio a todos los demás pacientes que pudiera atender durante los 21 días que tarda en contagiarse la enfermedad.

Con todos estos elementos de incompetencia, caspa, mugre, doble moral, machismo, clasismo, echar balones fuera, soberbia, estereotipos sociales…lo dicho.. ¿Es o no es un sainete?