viernes, 4 de julio de 2014

Y...DE REPENTE.....¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?

   Acaba una semana llena de dimisiones: Meyer, Álvarez, Rubalcaba, todas ellas siguiendo a la más sonada, la del Rey Juan Carlos. Es como si toda la realidad que nos envuelve desde hace más de 30 años se esfumase en un momento dejándonos la sensación de que todo se desmorona como un castillo de naipes que, al quitar uno de ellos, produce la caída del resto.

   Hasta tal punto teníamos la sensación de estar dentro de un velo, podríamos llamarle el velo de la transición, que ahora todo nos parece nítido, con relieves, aristas. Y es que estas personas que menciono llevaban todas ellas mucho, muchísimo tiempo, en política. Casi desde el mismo comienzo de la transición. Se van por distintas causas, pero se van. Dejan hueco para otros, lo que -por razones de salud democrática- debieron de hacer mucho antes. Lo saludable en democracia es servir, al otro, al ciudadano, al país. Y solo durante un tiempo -no muy largo- para no acostumbrarse y perder la perspectiva pero también para que otros ciudadanos tengan también su oportunidad de entregar parte de su vida a la sociedad.

   Con el ejercicio largo de las responsabilidades políticas se descapitaliza la política y, por tanto, nuestra democracia. Se hace tapón y generaciones enteras que quizás pensaron servir durante un tiempo en lo público no pueden hacerlo; quedan así dispuestos tan solo los peores, aquellos que no encuentran otro acomodo y tienen tiempo de esperar momentos mejores; son parte de lo que alguien denominó la clase extractiva.

A mi juicio ha sido la irrupción de Podemos y la dimisión del Rey los dos factores que han desencadenado esta concatenación de hechos. Podemos se constituyó en movimiento y se presentó alas elecciones por la negativa de IU de afrontar estas con unas premisas más actuales, nuevas, democráticas como por ejemplo celebrando unas primarias. Algo que tan solo 3 meses después todo el mundo considera imprescindibles en la propia IU.

   El Rey dimitió por una serie de razones entre las que se encuentra la imputación de su hija Cristina. Esta imputación se esperaba y quizás la más que posible llegada al parlamento de un partido como Podemos, decididamente republicano, el cambio en la opinión pública que no confía en la monarquía, aceleraron el proceso.

   Una vez Juan Carlos fuera no quedaba más que agiornar los dos grandes partidos que han sostenido nuestro sistema político a lo largo de estas décadas y que han perdido muchísimos votos y credibilidad,. En el PSOE Rubalcaba se va de SG, convoca Congreso Extraordinario y ahora abandona el parlamento. El partido en el Gobierno se supone que espera hacer pequeñas reformas que pueda disimular como derivadas de los puestos que obtenga en Europa.

   Ello no impide que uno se pregunte...¿qué está pasando aquí? Pasa tan solo eso o se trata de algo más? Pienso que aunque pasara solo eso que he explicado linealmente, ya estaría pasando algo más. Basta responder a la pregunta ¿porqué pasa ahora y no ha pasado antes? Pasa ahora y no antes porque la población, al hilo de los tiempos, ha despertado. Ya no basta con hacer promesas, con pintar un futuro muy bonito, ahora la gente exige saber cómo lo harán más que cuando lo harán. Tanto paro y estrecheces han hecho que nadie confíe en las buenas intenciones; con esta actitud muchas de las formas de relación con la ciudadanía han quedado sin valor y, con la misma rotundidad, se demanda personas en las que poder confiar y que sean capaces. Se necesitan cambios, caras nuevas, nuevas formas de ejercicio del poder, nuevas formas de vincularse con sus representantes. Eso es lo que lleva inexorablemente a que los actuales abandonen.

   Las personas citadas más arriba han sido capaces en su momento, se ha confiado en ellas pero los últimos tiempos han perdido ese fervor del pueblo, por diferentes causas, y no han tenido éxito en conducir este país por el camino del progreso. Han tenido, además, errores manifiestos algunos de ellos. Así que, perdida la confianza, a un servidor público no le queda más que irse a su actividad de origen o jubilarse.

   Ahora estamos en pleno proceso de sustitución y recambio. Ya hay un nuevo Rey y en el PSOE habrá nuevo Secretario General en unos días. Hasta ahora se está desarrollando el proceso de una forma abierta, democrática, totalmente nueva en nuestro país, venciendo inercias muy incrustadas. Al menos en lo referente a la organización de la campaña, debates, avales, posibilidad de votar en lugares distintos a la agrupación de pertenencia (lo realizado hasta el día de hoy). Por no mencionar que es la primera vez que se elige al SG por toda la militancia, si bien es de forma indirecta.

   Pero todos estos avances podrían quedar muy pronto olvidados si aquellos que arriban nuevos para sustituir a la generación que se aparta no tienen en cuenta cómo fueron las circunstancias de la llegada al poder de los que les han precedido, no tanto para no repetirlas sino para saber desde donde les mira la ciudadanía. Porque les va a medir según aquello que tuvieron, tanto si fue bueno como malo. Hacer tabla rasa y pretender que el pasado no existió no sirve da nada.

   No han de olvidar también que la política exige la participación -de todos-, que ésta es un derecho fundamental establecido en nuestra Constitución y que para que todos puedan participar al máximo nivel posible es necesario, entre otras cosas, que nadie se extienda en el ejercicio del poder. Esto implica legislar la limitación de mandatos, formas de elección de candidatos abiertas a todos los ciudadanos, voto directo de la militancia en la elección de los responsables del partido y en las grandes cuestiones que afecten a éste.


   Todo un camino, interesante,intenso, exigente, que se abre ante nosotros.   

domingo, 15 de junio de 2014

NO ES TIEMPO DE ACLAMACIONES



   Esta última semana ha sido pródiga en acontecimientos relevantes. Y no solo por lo que en sí mismos significan sino por lo que, casi imperceptiblemente, indican sobre cómo será nuestro futuro.

   Me refiero a la renuncia de la Presidenta de Andalucía a competir por la Secretaría General del PSOE pero también a la ¿polémica? o debate social que, casi de golpe, se ha instaurado en nuestras calles y plazas sobre Monarquía o República, es decir nuestra forma de Estado, el pilar básico sobre el que sustentar nuestra vida en común.

   Aunque puedan parecer muy diferentes estos dos acontecimientos tienen, a mi juicio, un denominador común: que la ciudadanía ha recuperado o es consciente por primera vez de su papel y de sus derechos. Y es por ello que no está conforme con que se le considere como una mera y vistosa comparsa que ha de acompañar la celebración o instauración de acontecimientos e instituciones que, a la postre, han de ser fundamentales en su futuro.

   En el caso de la competición por la Secretaría General del PSOE -siempre siguiendo las informaciones que han trascendido a la prensa- parece que al no ser posible realizar la elección a la vieja usanza, es decir, acuerdo o pacto mayoritario entre los barones territoriales para luego ser única candidata y ganar, en ambos tramos, por aclamación, ha decidido no presentar su candidatura. Este caso afectó más directamente a los militantes socialistas pero también a la sociedad en su conjunto pues una mayor democratización de los partidos políticos impulsa un incremento de la democracia y la participación en todos los niveles posibles.

   En el segundo caso, provocado por la abdicación del Rey Juan Carlos, irrumpió abruptamente algo escondido en la memoria de los españoles mayores y de los que éramos adolescentes cuando fue coronado: el hecho de que no pudimos elegir, venía en el paquete constitucional y quienes pudieron votar la constitución no pudieron pronunciarse al respecto.

   Lo curioso y reseñable es que, al mismo tiempo, irrumpe entre la inmensa capa de población que no conoció más que este sistema -que saben heredado en muchos aspectos de la dictadura- la necesidad de expresar su opinión al respecto. Uno de ellos me decía: es que a mí nunca me preguntaron en qué tipo de estado quería vivir. Otra me comentaba: es que nuestro país no es el mismo caso que Inglaterra donde viene la monarquía ejerciendo desde hace siglos sino que aquí hemos tenido interrupciones de todo tipo para, al final, tener una monarquía heredada de la dictadura. Otro más explicaba: es que es ahora el momento de expresarnos, un Rey por definición ha de serlo para toda la vida, no tenemos nada en contra de Felipe, pero queremos que se nos consulte.

   A partir de aquí, caben todo tipo de interpretaciones y posiciones, muchas de ellas incentivadas -conviene no olvidarlo- por las actuaciones de los miembros de la familia real en los últimos años que han merecido el rechazo de la población española, incluidos los monárquicos, que pasa por aquello de No con mi dinero.

   Es bien conocida la posición de los partidos tradicionalmente monárquicos como el PP y la de partidos que expresan abiertamente una opción republicana, todos aquellos a la izquierda del PSOE. Pero, y aquí la sorpresa, éste último dice tener alma republicana pero no ejercer de ello. Lo cual no es más que una contradicción imposible de resolver por lo que más valdría decidirse a seguir la definición estatutaria y, ya que hay mayoría del partido monárquico, abstenerse o votar en contra de la ley de abdicación.

   Yendo un poco más allá ¿qué está pasando aquí? A mi juicio es el miedo. Miedo ¿a qué? Pues entre otras muchas cosas: el vacío de no saber qué hay después,es decir la incertidumbre que exige mucho esfuerzo gestionar; el miedo a no ser aclamado, es decir, de perder la posibilidad de formar parte de un grupo tan mayoritario que vuelva imposible de discutir o modificar cualquier posición que se adopte. No nos engañemos, esta ha sido la posición del PSOE desde la transición. Ha formado parte indiscutible del establishment (aunque se abstuvo de votar la Monarquía, según consta en las actas que conviene releer) así que, en cualquier debate de la forma de estado, siempre se situaba en la parte buena.

Ahora, en la segunda década del siglo XXI, las circunstancias han cambiado y mucho. Y, lo que es aún más relevante, han cambiado mucho en todo el mundo al mismo tiempo. De modo que, aún con las diferencias políticas y económicas, hay mucha más transmisión de información, cohesión entre los distintos movimientos, creación de opinión de la que hubo nunca en la historia. Por tanto, resulta muy difícil ocultar información que nutra el discurso, comunicación de acciones y opiniones, impedir el debate, la protesta y la exigencia de ejercer el derecho democrático de la expresión.

   Salvando las distancias, lo que ocurre con la exigencia de un Referendum para decidir la forma de estado ocurre -ocurrió- también con las candidaturas a la Secretaría General del PSOE. Nadie puede ya poner puertas al campo en la era de la comunicación digital, salvo supresión de las RRSS como en ciertos países a los que no queremos parecernos, la gente es consciente de un nuevo deber que no es otro que el de expresar su opinión en todos aquellos temas que les afecten. Y lo van a hacer de un modo u otro, por todos los medios a su alcance y saltándose todas las barreras que se pongan. En este caso se hubiera preparado una gran protesta de militantes y simpatizantes que hubiera dado al traste con la credibilidad de la candidata aunque hubiera sido elegida por una mayoría de aquellas denominadas búlgaras. Lo que, a la postre, hubiera traído al PSOE muchos más perjuicios que beneficios.

   Quien no comprenda esto y no sea capaz de escuchar, debatir, asumir y luego decidir no tendrá un lugar en un tiempo nuevo de avance y progreso por mucho que pueda vivir muy cómodamente en el tiempo anterior de las componendas y decisiones secretas que desembocan en aclamaciones. Y ello tanto si es un jefe o una jefa de partido como si es un rey o reina. Los tiempos nuevos requieren comportamientos nuevos. Es más, solo sabremos si hemos llegado a ese tiempo cuando este tipo de cosas ocurran. Hasta entonces seguiremos instalados en la cómoda caja de confort que, en este campo de la política, se llamó La Transición.

   Termino con el título de una canción que -no por casualidad- fue el himno y la bandera de aquellos tiempos de los que ahora hemos de salir si queremos que España sea un gran proyecto que acoja a todos sus ciudadanos. Se llamaba HABLA, PUEBLO, HABLA y estaba cantada por el grupo Jarcha, el icono de aquellos -hoy viejos- nuevos tiempos.

Habla pueblo habla
tuyo es el mañana
Habla y no permitas
que roben tu palabra.
Habla pueblo habla
habla sin temor
no dejes que nadie
apague tu voz.
Habla pueblo habla
este es el momento
no escuches a quien diga
que guardes silencio.
Habla pueblo habla
habla puebo si
no dejes que nadie
decida por tí.




martes, 20 de mayo de 2014

LA EUROPA QUE YO QUIERO

   Nos encontramos a las puertas de unas elecciones europeas que tendrán lugar esta misma semana. Los líderes de los distintos partidos políticos que concurren a ellas repiten machaconamente que éstas son las más importantes o de las más importantes de cuantas hasta ahora se han celebrado.

   Ignoro el motivo de tan explicita afirmación aunque me inclino a pensar que tiene que ver con la alta abstención que se espera y con la desafección de los ciudadanos con la política, aquí y en el resto del continente. Y, en especial, con la desafección para con la política europea, con Bruselas para entendernos.

   Realmente, no sé si será verdad la afirmación contenida en la frase citada. Si lo fuera habría que concluir que las elecciones celebradas con anterioridad a cada uno de los pasos de gigante que la UE ha ido dando no fueron importantes, a pesar de ser seguidas de innegables avances. Como ejemplo se puede citar: la ciudadanía europea, la instauración del euro, la elaboración de una Constitución para Europa (el megaproyecto fallido), la incorporación de los llamados Países del Este, etc. ¿Fueron o no fueron importantes las elecciones que les precedieron?

   Ahora, precisamente, que la UE se encuentra en sus momentos más bajos de popularidad –y no sin motivos como parece obvio- es cuando nuestros representantes llaman a rebato, alarmados, como si después del 25 fuese la catástrofe.

   Yo, sin embargo, creo que la catástrofe europea viene gestándose hace tiempo y desarrollándose, incluso, al mismo tiempo que se producían ciertos avances. Y, a mi juicio, está directamente relacionada con el liderazgo y la visión de quienes hoy dirigen la UE y con las expectativas de quienes son sus ciudadanos. La separación es enorme, quizás irremediable.

   En el momento de su nacimiento, los líderes o padres fundadores de Europa, que fueron capaces de idearla, definirla, construirla, supieron ver las necesidades concretas de la población en un período futuro amplio además de sentar como pilar fundamental del proyecto que, lo ocurrido hasta ese momento –luchas fratricidas durante cientos de años y dos guerras mundiales-, no podría volver a repetirse.

   Hoy ni tan siquiera parece estar claro cual es el proyecto europeo para un período inmediato, pongamos los próximos 25 años. Desgraciadamente, tampoco está claro qué sería lo que no podría volver a repetirse. Asusta intuir que, tal como vamos, sí que podrían repetirse los hechos del pasado que intentó conjurar la UE. Hay demasiadas fallas, se defienden por encima de todo los intereses concretos de un país o de un sector económico, no existe un trabajo proactivo en pos del futuro común ni una construcción del relato (las emociones) que nos ha llevado a estar juntos y que nos mantendría así.

   Concretamente, hay algunos ámbitos de competencias en los que es paradigmatica la ausencia de brújula; los citaré a continuación:

-          Uno de los que fueron calificados como el orgullo de la UE , la Política Exterior, que -en algún momento-  insistía en definir a la UE como una potencia mundial, en materia económica, de influencia en el mundo, de respeto a los DDHH...una isla de paz y progreso. Es imperativo reflexionar qué queda de esto o si nos hemos pensado por encima de nuestras capacidades.

-          No existe el respeto debido a los DDHH a pesar de que todos los países de la UE son firmantes de los tratados de la ONU al respecto. Puede analizarse el caso de la política migratoria y los cientos de seres humanos muertos a nuestras puertas sin que se mueva nada en las Instituciones Europeas. También cabe en el análisis el caso paradigmatico de países hasta ayer ejemplo de respeto a los derechos humanos que hoy impiden a escolares extranjeros y de etnia romaní permanezcan en su territorio para ir a la escuela.

-          Igualdad entre hombres y mujeres: en este campo son precisas Directivas y Reglamentos sobre la Violencia de Género y la Violencia Sexual ejercida contra mujeres y niñas, el acceso a la Educación en condiciones de igualdad, la enseñanza de la igualdad y no violencia durante todo el período educativo, la igualdad salarial resumida en a igual trabajo igual salario.

-          la economía mal entendida –la que no trabaja en pos de la mejora de la vida en condiciones de dignidad de los seres humanos sino de la mera acumulación de riqueza en manos de muy pocos-  lo domina todo. No hay una Política Económica común que permita transitar sin demasiadas heridas por los sobresaltos presentes y futuros. No existe control sobre los grandes poderes financieros que no son democráticos y no representan a la ciudadanía ni trabajan en pos de sus intereses ni tampoco de los de los países miembros. Se necesita una política impositiva armonizada, por ejemplo un IVA común para productos culturales y sanitarios e higiénicos de primera necesidad; también luchar coordinadamente contra el fraude fiscal y eliminación de los paraísos fiscales en el territorio UE.

-          Se aniquila el derecho de libre circulación y establecimiento que hasta ahora eran una clara seña de identidad y muestra de la libertad que Europa proporciona y de sus derechos de ciudadanía (véase al respecto la prohibición de estar más de 3 meses en un país sino se tiene trabajo).

-          Se coartan derechos fundamentales como el sacrosanto derecho a la educación y el derecho a la atención sanitaria. Se da el caso de expulsiones de ciudadanos de otros países (del extranjero y de la Unión) a pesar de que sus niños están asistiendo a la escuela y de que se conoce que, en los países de nuevo destino, no es seguro que puedan hacerlo. Asimismo, en algunos países es ya imposible el acceso a medicinas y vacunas para aquellos que no tienen medios para pagarlo; en otros se camina rápido hacia esa situación.

-           Es necesario un tratamiento de las políticas de empleo y prestaciones de desempleo al menos coordinado.

-          Igualdad de derechos y no discriminación de otros colectivos como los Homosexuales y Transexuales en todos los países de la UE.

-          Consideración real de los seres humanos como iguales en cuanto a derechos y obligaciones sin diferenciar si son europeos o extranjeros.

-          Falta una norma jurídica superior –una Constitución para Europa- que establezca reglas, derechos  y responsabilidades de todos los ciudadanos, instituciones, representantes electos, países miembros de la UE que, además, pueda servir de marco y guía para la elaboración de políticas comunes ya imprescindibles como las citadas anteriormente.

    Una UE que dé solución a los puntos expresados en este Decálogo es la Europa que yo quiero.










































viernes, 2 de mayo de 2014

135 AÑOS DE HISTORIA: ¿REGENERACIÓN O REFUNDACIÓN?



   Hoy cumple el Partido Socialista Obrero Español 135 años. Años cargados de historia: de triunfos, fracasos, cambios, persecuciones, exilio, guerra, trabajo, ilusión, esfuerzo, lealtad, modernidad,alegría. Porque de todo eso hay en su historia, en nuestra historia.

   Sin duda durante muchos años ha sido también el reflejo de la sociedad española existiendo entre ambos una comunión que hoy se echa en falta. Como alguien dijo una vez, y fue eslogan de gran éxito, Somos el partido que más se parece a España.

   No obstante, la situación actual no es de las mejores para celebrar tal efemérides. Y no lo es por múltiples causas entre las que habrá que incluir no solo la crisis española y la situación política de Europa, el devenir de la socialdemocracia europea, sino también la crisis interna, es decir, la organización del propio PSOE, su vinculación con la sociedad española, su desconocida visión de futuro -tanto del país como de sí mismo- para las próximas décadas.

   Mucho se habla de los remedios para cambiar el rumbo de la organización. Unos creen necesaria una Regeneración mientras que otros proponen una Refundación, sin olvidar, claro está, a todos aquellos que prefieren continuar como hasta ahora.

   No soy yo de estos últimos, por eso quiero analizar los contenidos de cada uno de los términos arriba propuestos para tratar de ver cual de ellos solucionaría mejor, hoy, nuestros problemas.

   Tomando el término regenerar vemos que su significado es que alguien abandone una conducta o hábitos reprobables; también someter a materias desechadas a tratamientos para que puedan ser reutilizados.

 Si tomamos, en cambio, el término refundar constatamos que su significado indica la transformación radical de una sociedad o institución para adaptarla a los nuevos tiempos o a otros fines de aquellos para los que fue creada; en una versión más suave sería revisar la marcha de una entidad o institución para hacerla volver a sus principios originales o para adaptar estos a los nuevos tiempos.

   Aplicando ambos significados a un partido como el PSOE y su situación actual, incardinado en la socialdemocracia europea, le cuadra mejor el término refundar tanto en su versión más radical como en la más suave. En ambas queda patente que es una renovación total, tanto si se quiere volver a los principios originales -difundidos a través del Programa máximo de 1880- como si se pretende adaptar éstos y la organización a los tiempos actuales. El término regenerar es una mera medicina aplicada sobre un enfermo con muchos achaques y años lo que restará éxito al tratamiento.

   Queda claro, pues, que defiendo la segunda opción.

   Ahora bien, ¿cuál sería su contenido?

   A mi juicio en cuanto a objetivos políticos y sociales poco habría que cambiar del Programa máximo, si acaso habría que redefinir algunos términos como burguesía, proletariado, para ampliar su contenido. Ni los burgueses son hoy aquellos ni los proletarios son hoy los mismos. No puede entenderse hoy más clases que la de los trabajadores y burgueses financieros puesto que, incluso, la tradicional burguesía propietaria de los medios de producción está hoy sometida a poderes financieros cuasi desconocidos que se guían por la usura (si bien esta usura es específica) comprando y vendiendo con solo un movimiento el trabajo y el producto de trabajadores y burgueses. Ganando dinero, con el que someten a los poderes políticos, sin invertir en medios de producción ni prestar la fuerza de su trabajo.

   Más sería lo que habría de modificarse en la organización interna, el liderazgo, la ejemplaridad moral en cuestiones de derechos fundamentales, la transparencia, la lucha contra la corrupción y la vinculación con la sociedad. No es la primera vez que escribo post al respecto. En este mismo blog he comentado ya sobre las primarias, machismo, participación, etc y no voy a repetirme. Lo que sí haré es atreverme a señalar algunos puntos por los que podría regenerase hoy el PSOE:

   Focalización de la actividad y los programas del PSOE, siempre, en el empleo y las condiciones laborales.

   Programa económico basado en la economía del bien común y social.

 Sistema impositivo progresivo aplicado realmente que imposibilite que los grandes capitales especulativos no contribuyan al sostenimiento del país.

  Máximo poder de decisión de los militantes (un militante un voto en las cuestiones decisorias).

  Acceso a los puestos de la organización siguiendo los principios de mérito y capacidad, evitando la instauración de dinastías que ostentan el poder e impiden la movilidad y la participación de los militantes al máximo nivel.

  Limitación de mandatos, tanto para puestos electos como orgánicos.
Vinculación directa con la sociedad a través de un contrato, el programa político. Los cargos electos estarían vinculados a un territorio, siendo accesibles y respondiendo directamente a la ciudadanía aún cuando la ley electoral no lo establezca así. Nunca hemos tomado en serio esta cuestión ni se ha entendido el programa electoral como un contrato vinculante.


  Hay muchas más, soy consciente, pero si estas se llevaran a cabo el cambio de percepción por parte de los ciudadanos comenzaría. No sé qué pensáis vosotros ¿os atreveis a debatir?

jueves, 3 de abril de 2014

C'EST MADRID QUI OSE!


   Muy reciente todavía la emoción que me produjo la victoria en las elecciones municipales de Anne Hidalgo, ya alcaldesa de París, no quiero dejar pasar el momento sin plantear la posibilidad de que se diese una situación parecida para Madrid. Ya que hablamos de Paris qui Ose yo osaré hablar sobre Madrid. 

 Antes de nada considero necesario hablar de la situación de ambas ciudades y del partido socialista allí y aquí. En París el PSF estaba en el gobierno, se trataba pues de revalidar una actuación de sobra conocida por la ciudadanía; aún así estuvo a punto de perder la elección. Para evitarlo la aspirante tuvo que pactar con otras dos formaciones políticas de izquierda. 

   Aquí, en Madrid, llevamos varios lustros sin alcalde o alcaldesa socialista. Los más mayores ya casi nos acordamos de cuando lo hubo. Los jóvenes no saben qué fue eso de un gobierno municipal de izquierdas. Partimos pues, de una situación diametralmente opuesta. A lo anterior se suma que ambas son grandes ciudades, núcleos culturales y turísticos de renombre mundial; urbes superpobladas y multiétnicas en las que están representadas todas las cosmovisiones existentes. No obstante, asuntos como la integración y la posición social de las religiones son distintas; también, por el momento, el asunto del racismo. En el aspecto económico en Madrid vamos por delante en paro y desigualdad, pobreza infantil, etc. 

   He tenido el gusto de seguir a través de las redes sociales y de la cuenta @Anne_Hidalgo la campaña electoral -muy larga, por cierto- y me sorprendieron algunas cosas al compararlas con las que hacemos por acá. Debería de estudiarse con detalle la campaña del PSF en París, su difusión en las redes y sus propuestas. Resultando muy interesante cómo se organiza el programa -en ejes, líneas y medidas- hablaré tan solo de algunas extraídas de la difusión en TW y que me parecieron destacables. 

   En primer lugar: la designación de la candidata con mucho tiempo de antelación supongo que sopesando el riesgo que aquí nos atormenta de que al ser designado un candidato/a tiempo antes resulte quemado/a. 

  En segundo lugar la doble vinculación –candidata central y candidatas/os de distritos- en la difusión de actividades y programas, participación en actos, tanto en la campaña como en la precampaña, lo que permite conocer también a los candidatos a cada distrito. Hay que hacer la salvedad que en París se conoce de antemano qué concejal va a ser alcalde de un distrito ( Concejal Presidente de Distrito en su denominación aquí) pues figura como tal en las listas electorales. Sin embargo sí que podría hacerse la doble vinculación de candidato central con los integrantes de la lista, por ejemplo como expertos en una materia determinada. 

    En tercer lugar la preponderancia que ha tenido el medio ambiente en las distintas medidas propuestas en el programa. Un ejemplo es el Reparto de proximidad –un entramado de horarios, tipos de vehículos- que busca conjugar el abastecimiento con la reducción de contaminación y de atascos de tráfico. 

  En cuarto lugar la importancia de la comunicación directa, personal y cercana de la candidata, los candidatos y miembros y simpatizantes del PSF. Lo que aquí se llama Puerta a Puerta y que alguna vez hicimos –obteniendo la victoria- y luego denostamos quizás porque temíamos las críticas.

   En quinto lugar el lema de la campaña. Es fantástico, lo sugiere todo. Paris qui Ose! París que se atreve! Es muy fuerte porque implica reconocimiento de que no se ha logrado el ideal y explicita el compromiso para cambiar; si necesitas atreverte es porque lo que tienes te parece poco, o equivocado o, incluso, malo. Y si estás gobernando indica que todo eso que hay que dejar atrás viene de ti por lo que, declarando que te atreves a hacer otro diseño y lograr el cambio, estás también asumiendo tu parte de responsabilidad. Es el cierre del círculo de compromiso con el ciudadano: reconocer lo que no has hecho y atreverte a llevarlo a cabo.

   En sexto lugar la falta de prepotencia que se detectaba en la campaña en redes. A pesar de que partía como favorita en las encuestas eso no salió en las redes. Toda explicación, todo concepto remitía a Paris qui Ose. Al contrario que aquí donde todo se remite a la candidata o candidato XXYY, que hará esto o aquello, como si ya hubiera sido elegida/o. Redirigiendo de nuevo al concepto y al programa se vincula mejor una ideología con un candidato y, en caso necesario, es posible pactar con otros grupos de ideología similar de forma más fácil; justo lo que ha sucedido.

  En séptimo lugar, la relevancia de medidas muy vinculadas a las necesidades de los votantes como el alquiler social, otra mobilidad, la lucha contra el racismo y el antisemitismo y la declaración de Paris como ciudad de la Cultura, integrando las distintas ramas de ésta. 

  Cabe preguntarse ¿Porqué la labor del PSOE-PSM es tan diferente a la que el PSF hizo en París? Lo único que no podría hacerse al mismo nivel es la vinculación de un candidato con un distrito, el resto es perfectamente posible. ¿El resto…? ¡me atrevería a decir que todo! 

  Nada impide elegir un/a candidato/a con mucha antelación o, al menos, con más antelación de la habitual. También sería posible un gran lema, una utilización perfecta (amplia, adecuada, atrevida, llamativa, honesta) de las redes sociales. Como también el tener la humildad de vincularse con los ciudadanos mediante la presencia de los candidatos y equipos en cada barrio y en todas los momentos vivenciales de sus habitantes. Fuera, por tanto, las visitas exclusivamente en horas donde solo hay jubilados puesto que los trabajadores y estudiantes están en lugares alejados de su residencia y colegio electoral; mejor huir de los grandes actos donde solo van militantes y/o simpatizantes. Nada impide, por otra parte, la cercanía y el trato directo con la ciudadanía, la remisión al programa, al equipo y al lema en todo momento, especialmente al responder sobre aquello qué harán. Es posible explicarse sin demagogias, reconociendo lo no hecho, hablando con sinceridad de lo que es posible hacer y de lo que no, y comprometerse a llevarlo a cabo.

    Dejo para el final hablar de algo que es tan necesario en París como en Madrid y que ha sido olvidado por todos los partidos. Me refiero al Medio Ambiente. Y digo todos de manera muy clara pues aunque algunos hayan hecho propuestas, incluso serias, no han tenido nunca un compromiso decidido de levantar esta bandera y mantenerla en alto contra viento y marea. Se me dirá que no es lo mismo estar en el gobierno que en la oposición. Y es verdad. Pero también lo es que aún solo desde la oposición se pueden hacer muchas cosas, que acabarán reducidas a meras propuestas pero al menos irán calando en los electores e irán haciendo agenda política.

    El Medio Ambiente aquí es un desastre. La contaminación es galopante, los medidores han sido cambiados de lugar, se silencian y trampean las cifras obtenidas por los mismos, no se cumple con los indicadores de la UE, etc, etc. De todo ello, que tiene gravísimas implicaciones de todo tipo –las más visibles en salud que luego se traducen en otras, económicas en primer lugar-, no se habla, no está en la calle, tampoco en la agenda de los partidos de oposición, el ciudadano no sabe cómo podría mejorarse, en qué podría ayudar y así un largo etc. 

    Y esto –llevar el asunto a la calle, hacer agenda- es responsabilidad de la oposición. Es asunto de los partidos políticos, de los concejales y portavoces, de los futuros candidatos. Pero hay que atreverse. Madrid qui Ose..! conviene no olvidarlo a la hora de elaborar el programa para las municipales del próximo año. 

    Otro día hablaré de otros ejes o áreas con las que también es imprescindible atreverse.

                


domingo, 23 de marzo de 2014

PUEDO PROMETER Y PROMETO...¡Y CUMPLIÓ!


   Hoy ha fallecido Adolfo Suárez González, el primer Presidente de gobierno de la democracia del 78. Quiero dedicarle unas palabras, unos minutos de mi tiempo, rendirle un sentido homenaje.No soy periodista ni este es un medio de comunicación en el que deba de hacer un análisis serio y riguroso de su figura por lo que sabréis disculparme si mis recuerdos son mucho más personales.

   Comenzaré diciendo que durante un tiempo le tuve mucha manía a Suárez. ¿El motivo? pues que ya entonces me gustaba mucho la política pero....para todo y para todos era yo demasiado joven. Incluso para el Presidente  y la UCD que no permitieron votar a los jóvenes menores de 21 años. Todavía recuerdo el día de las primeras elecciones -junio de 1977- que pasé, sola, en la playa de Las Sinas en Vilagarcía de Arousa- quemándome como un camarón mientras todos mis amigos estaban en sus lugares de residencia, votando, contribuyendo al futuro. Yo, la bebé, me había tenido que quedar en Santiago compartiendo el día con el transistor. Decidí aplacar mi ira tomando el viejo ferrobús para ir a la playa.

   Más adelante, ya podía votar pero...Suárez no era mi candidato. Para mí tenía todos los defectos: era de centro y eso era una contradicción in terminis; era moderado y ¿cómo se podía ser moderado con lo que estaba ocurriendo?; era conciliador pero..¿cómo se podía conciliar con la derechona?; era un hombre del régimen...eso, encima, un ex-ministro del movimiento ¿cómo podía llevarnos a buen puerto?..;era guapo (decían todas...) pero para mí guapo era un hombre con barba, como tantos de la izquierda de aquellos años; era simpático, ah! no podía negarlo; conectaba muy bien con la gente, ah! tampoco podía oponerme; era valiente, ah! eso no se podía ignorar... Y así con cada una de sus virtudes...

   Recuerdo una escena del colegio electoral de mi aldea: yo discutía con un señor que a la sazón era el representante de la UCD para esa cita electoral  mientras que yo era miembro suplente de la mesa. Harto de mi negatividad me dijo "hasta que no te hagas la pregunta de qué hubieras hecho tú si te hubiesen encargado a tí de esto y te respondas, no estás capacitada para criticarle". Aquel hombre, además, me admitió que yo tenía razón en muchas cosas que le decía  (algo que los de izquierdas no eran capaces de reconocer en sus adversarios) pero, para él y los suyos, el Presidente desempeñaba un papel fundamental para el futuro. Que nosotros, los entonces jovencitos, tendríamos que continuar, me dijo. No olvidé lo que me dijo ese hombre, que todavía vive alejado de la politica.

   Muchos años después me ha tocado estar y participar en innumerables reuniones de grupos de base de partidos de izquierda. Siempre, siempre, hay alguien que denosta la labor de aquellas personas y se lamenta de todo lo que no hicieron o no hicieron bien. Yo me enfurezco y siempre tomo la palabra para defender la labor de todos ellos, incompleta, sí, como toda labor humana. Pero si son más mayores que yo ¿no se acuerdan del asesinato de Yolanda González? ¿tampoco de la matanza de los abogados de Atocha? ¿del ruido de sables? ¿de los grises entrando en tropel en las facultades? Y si son más jóvenes, al menos se acordarán del golpe de estado, frustrado, del 23F. De todo lo que estuvimos a punto de perder y gracias a personas de su generación conservamos.

   Ni que decir tiene que en el transcurso de mi vida, tanto por mi formación como psicóloga y Coach, como por mis actividades políticas he tenido ocasión de participar  en el entramado de los partidos, la toma de decisiones, elecciones y de estudiar el liderazgo. Y, atando cabos, he podido también reflexionar sobre lo que mi paisano me dijo aquel día de elecciones -por cierto eran las de 1982 que ganó Felipe, mi candidato-. He comprendido que él -y no yo- tenía razón, he comprobado como Suárez fue un líder extraordinario, un hombre cabal, que tenía las características que los psicólogos atribuyen a un líder. 

   Por mencionar solo algunas: Visión ( él había estado allí, en el lugar al que quiso llevar a los españoles); inspiraba confianza (tenía sus tres patitas: sinceridad, credibilidad, competencia); tenía empatía y proximidad con la gente; sus emociones sabía integrarlas y enfocarlas al objetivo (es paradigmático en este sentido su manera de estar, su corporalidad, mientras se enfrentó a Tejero en el Congreso); era generoso y sabía ponerse en el lugar del otro (supo ponerse en los zapatos de todos, incluídos sus adversarios, y legalizó el partido comunista entendiendo que sin integrar a las izquierdas el futuro de este país no sería tal); estaba totalmente comprometido con el objetivo ("puedo prometer y prometo"); no buscaba un lucro personal (dijo que se iba cuando entendió hasta que punto estaba solo y no quiso ser un estorbo);tuvo que afrontar muchos imprevistos y a todos les hizo frente, acertando en unos y errando en otros, pero no se arrugó.

   Y lo que en aquel tiempo me parecía una ecuación mal planteada destinada al fracaso veo, ahora, que fue el mayor acierto. Cambiar desde dentro, sin derramar una gota de sangre, integrando al contrario, siendo generosos, cediendo. Si hubiese venido alguien ajeno al régimen no es que no lo hubiera podido hacer bien, es que no se lo hubiese permitido el ejército. Hubo momentos muy duros, en que pasamos mucho miedo, en que dormíamos pegados al transistor pendientes de cómo transcurrían las manifestaciones en Madrid, donde casi cada día había muertos por la extrema derecha y la policía. Eso que ahora vemos en Ucrania, Venezuela, en una época de mi vida fue lo habitual; los jóvenes siempre teníamos miedo, no solo de la policía sino de que las cosas se truncasen, en nuestro pensamiento estaba siempre escapar, irse al extranjero, si las cosas venían mal dadas, si esto, si lo otro. Ese fue el tiempo del Presidente Suárez.

   Pero, a pesar de ello, hizo cosas extraordinarias: Pactos de la Moncloa, reforma fiscal, ley del divorcio. Quien piense que fue fácil se equivoca completamente. Lo que él y la generación de la transición no han hecho o cada uno considere que han hecho mal, SE PUEDE HACER AHORA. ¿Qué nos lo impide?. ¿Quién? Da toda la impresión de que somos todavía unos bebés políticos a los que hubiera gustado que sus papás (los de la transición) hubieran dejado todo hecho para toda su vida. Pero esto es imposible, en cualquier ámbito de la vida, nunca todo está hecho, siempre estamos sujetos al cambio, en cada ocasión toda la responsabilidad es solo nuestra.

   Nuestros mayores, como el Presidente Suárez, nos han dejado un legado, no una herencia. Que cada cuál reflexione sobre las diferencias entre estos términos, piense si quiere tan solo aceptar una herencia que podrá dilapidar o, incluso, destruir o bien reconocer un legado que está ahí como punto de partida para mejorar la vida de todos y sobre el que hay que trabajar día a día para hacerlo crecer. Yo me apunto al legado, me siento vinculada con lo recibido de las gentes de aquella época extraordinaria y difícil, y mi compromiso es continuarlo y hacerlo más fuerte. 

   En Coaching decimos que no existen las casualidades. Y seguramente no es casual que el fin de la vida del Presidente Suárez tenga lugar al día siguiente de la más grande manifestación en este país (después de la posterior al 23F) con la gente reclamando dignidad, lo mismo que reclamaban cuando él llegó. Quizás la frase redonda que F.Ónega le escribió se cumpla también con su muerte: podía prometer, prometió y cumplió...  
   


miércoles, 26 de febrero de 2014

ME DUELE VENEZUELA


Me duele Venezuela...o ¿cómo es posible que no nos preocupe Venezuela?

Cuando hace un año comencé este blog a punto estuve de dedicar mi primer post a Venezuela que en aquel momento atravesaba por una situación delicada, como tantas otras veces. Tenía razones, algunas evidentes, como es fácil deducir al leer el título , CeibaySamán.

Está claro que me une una estrecha vinculación sentimental y cultural con ese país –mi edén perdido como suelo decir- en el que nací y del cual fui nacional durante muchos años. Si finalmente no lo hice fue porque justo en ese momento ocurrieron otros hechos, también importantes para mí, y porque como suele decirse tiempo habría.

La ocasión ha cristalizado en los sucesos ocurridos en estos últimos días de manifestaciones masivas, muertos, violencia, etc. Escribo ahora embargada por un profundo dolor del que no consigo librarme, incrementado cada día por las noticias de prensa –de todo tipo de línea editorial- cuyos contenidos son tan dispares y contienen, incluso, imágenes tramposas que causan asombro intelectual.

Se cuentan muchas mentiras, de ambos lados, culpando de todo al otro y, mientras, los ciudadanos de Venezuela están completamente indefensos. Son la pelota de tenis que es golpeada de forma inmisericorde hasta que uno de los dos jugadores gane el set.

Sin embargo, hay verdades en las que sería preciso detenerse. Aquí solo unas cuantas:

Es uno de los países más ricos del mundo. Y si no es el más bello estaría entre los primeros. Su belleza y sus recursos naturales son tan extraordinarios que es difícil imaginarlos si uno no la ha visitado o no ha tenido ocasión de informarse al respecto.

No es de ahora que Venezuela es uno de los países más violentos del mundo, la criminalidad es elevadísima, y viene siendo así desde fines de los 50 y principios de los 60. Casi cada semana un español es asesinado allí sin que los grandes medios de comunicación lo reflejen aquí, salvo algún medio regional en el lugar del que fuera oriundo (generalmente en La Voz de Galicia)

La Universidad Central de Venezuela –que es patrimonio de la humanidad por la Unesco- es desde su creación un excelente centro de enseñanza superior donde se han formado y han accedido a la actividad política generaciones enteras de venezolanos.

Allí viven un elevadísimo número de ciudadanos españoles de origen y sus descendientes también españoles. Estos últimos, jóvenes en su mayoría, tienen la mala costumbre de manifestarse en la calle y a veces sufrir tortura o muerte, cuestión que tampoco reflejan estos grandes medios, si acaso una pequeña mención en los regionales, dependiendo del origen territorial de su familia.

Ha sido, durante la dictadura franquista, un país de asilo para muchos españoles que contribuyeron de forma decidida a la formación de varias generaciones de venezolanos; insignes poetas españoles emigraron allá y obras famosas fueron gestadas bajo el sol del trópico (Celso Emilio Ferreiro y su Viaxe ao país dos ananos).

Las instituciones de esta emigración española fueron durante décadas una formidable plataforma de difusión de nuestra cultura, solidaridad y de la marca España como ahora decimos (Centro gallego de Caracas)

Hoy residen en Venezuela más de 180.000 españoles ocupando este país el tercer lugar entre los países del mundo con más españoles, tan solo detrás de Argentina y Francia.

Y, a pesar de todo esto, resulta un país casi completamente desconocido aquí, en España, donde estamos al tanto de las cuestiones políticas de Argentina, Chile, Méjico, Cuba, Brasil, Perú, Colombia, etc, desde hace décadas mientras ignoramos casi todo sobre Venezuela. Y nadie parece preguntarse por la razón de este hecho que para mí es debido a que, mientras los países citados pasaban por vaivenes políticos derivados de las dictaduras que sufrían, Venezuela disfrutaba ya de una tranquilidad institucional que permitió su desarrollo económico y democrático. Depuesto el dictador Pérez Jiménez en 1958 el país entró en una fase de desarrollo que le valió el sobrenombre de la Suiza de América Latina. Esto le apartó del foco internacional y dejó de ser generador de preocupación para España; su interés radicaba en que en él no pasaba nada. Nada grave, al menos.

Desde entonces hasta acá, no todo ha sido bueno. Ni perfecto. La actividad política, como cualquier otra actividad humana, es susceptible de mejora. No trato de defender aquí las bondades de uno u otro régimen puesto que cuestiones negativas tan importantes como la corrupción y la violencia –al menos esas dos- se han dado tanto con los gobiernos anteriores a Chávez como con los llamados revolucionarios bolivarianos. También hubo aciertos y logros con gobiernos de ambos bloques y que no pueden negarse.

Pero hoy asistimos a una polarización de la prensa y de los partidos políticos –los de aquí- en el asunto Venezuela que da que pensar. La derecha está sistemáticamente en contra de todo lo que provenga de la Venezuela bolivariana como si viniese del mismísimo demonio. Por su parte la izquierda -¿exquisita?- insiste en denominar fascistas a los partidos agrupados en la coalición opositora como si todos ellos fuesen iguales (entre ellos está el partido socialdemócrata, el partido socialista, etc). Uno de sus líderes, Capriles, fue envuelto en basura por parte de todos; mientras los bolivarianos se mofaban de su supuesta condición de homosexual y judío, las izquierdas europeas y latinoamericanas le integraban en ideologías ultras que nunca demostró compartir, al menos hasta ahora.

Cualquiera que se atreva a mencionar siquiera alguna cuestión negativa sobre el chavismo es víctima de invectivas desagradables –imperialista, yanqui…-- por lo que no resulta fácil preguntar, en voz alta, si es lícito que lo que no queremos para nosotros –España, Europa- lo aceptemos allí; y si, en caso de hacerlo ¿no sería esto paternalismo colonial?.

Algunos ejemplos: si no se puede disparar contra manifestaciones, no se puede aquí allí o en cualquier lugar; si los DDHHSexuales son DDHH lo son aquí, allí o en cualquier lugar; si la discriminación por razones étnico-religiosas es ilegal o perseguible debe serlo en todas partes. Lo mismo cabe decir con otros DDHH básicos como son el de expresión, manifestación, la prohibición de tortura, derecho a la vida, derecho a una vida digna, etc. ¿Aceptaríamos aquí que para acallar a la prensa crítica se suprimiese el papel prensa?, ¿que para evitar que ciudadanos de barrios no afines al gobierno acudan a las grandes manifestaciones se dejen sus barrios sin gasolina evitando así su desplazamiento?.

Volviendo al principio y hablando de la actuación de la prensa aquí vemos que, tan solo en la última semana, hemos tenido ejemplos horribles. En algunos medios se publican imágenes de represión que no pertenecen a Venezuela ni a estos sucesos (como denuncia El Diario 17-2); en otros se silencia denuncia de una madre en Valencia cuyo hijo –ciudadano español- fue violado y torturado por la policía (transmitida vía TW); la palabra de los españoles afectados se esconde en la sección Cartas al Director (El País, 23-2); la queja de una madre que sobre la muerte de su hijo (Jimmy Vargas) en una manifestación en Táchira  solo la publica un medio extranjero (CNN 24-2). Los datos serían innumerables, no es preciso seguir.

En todo este tiempo solo he visto en la prensa de gran difusión –aparte de artículos de analistas políticos- dos artículos escritos por personas no entendidas en política internacional; uno Venezuela huérfana (El País 21-2) y la columna Sin paraísos (El País 25-2) en los que claman por la defensa de la ciudadanía y de los derechos de todo tipo de la juventud venezolana; derechos que los jóvenes reclaman en cualquier parte y tiempo, aquí y en todo el mundo, como recientemente ha ocurrido con primaveras, acampadas, ocuppies, etc.

¿Deberían los venezolanos y sus jóvenes ser menos?

¿en nombre de qué?

¿a favor de quién?

Y, lo más importante, ¿ayudaría eso a construir un mejor futuro para el país?

Os dejo un poema del poeta gallego Celso Emilio Ferreiro -EL ATRACO- que escribió en Venezuela, país a donde emigró y donde permaneció desde 1966 hasta 1973; un país al que estuvo muy vinculado y del cual obtuvo la ciudadanía. Habla de armas y violencia, ¿podría entenderse que es aplicable aún en la actualidad?.
Tomado de la Fundación Celso Emilio Ferreiro http://celsoemilioferreiro.org

EL ATRACO

No es cierto que el hombre
desciende del gorila.
Pero hay muchos gorilas
que descienden del hombre.

Manos arriba y boca abajo el pueblo.
Venimos a instalar el silencio,
cero preguntas. cero movimientos,
porque esto es un atraco. estáis viendo
las pistolas de gatillos propensos
a darle gusto al dedo.
Al menor gesto
todos interfectos
sin distinción de sexos.

Porque este es el remedio
infalible y concreto
para imponer la ley del retroceso.
el principio del palo y tente tieso,
el salario del miedo.
el debido respeto
a las armas y a sus eventos.
Manos arriba y boca abajo el pueblo,
no perdamos más tiempo.
Controlaremos
las mariposas y el viento.
las cópulas, los rezos.
la luz y el alimento.
Degollaremos
el pensamiento.
Injertaremos
la rosa reticente de los sueños,
con apodos abyectos 
y serán nuestros,
vuestros esqueletos.
Tan sólo os dejaremos
los ojos, para que lloréis por ellos.